Siempre que me decían «escribes muy bien, deberías escribir un libro», contestaba: «yo no sé escribir libros, solo anuncios». Lo que me venía a la cabeza cuando me hablaban de escribir libros era una novela largas.
He escrito libros divulgativos. Y cuentos infantiles. Casi todos me resultan muy publicitarios, en su forma. Lo cual demuestra que tenía razón: yo sé escribir anuncios. 😉
Tareas compartidas, familia feliz
Ya estaba yo metida a fondo en el mundo del feminismo cuando escribí este libro. El editor, Juan Romero, me llama un día y me dice que si puedo ayudarle con un proyecto. Ana Sancho tenía una propuesta de libro para hablar de las tareas. Ella hace talleres con niñas y niños para enseñarles a hacer de todo: planchar, fregar, lavar el wc, todo, todo.
Yo añadí la perspectiva de género, que ha de tener sí o sí o sí cualquier libro que trate este tema. Y Carlos Rubio hizo unas ilustraciones chulísimas. Imagínate lo que disfruté escribiéndolo. En realidad, hacer libros es más gustoso de lo que pensaba.




100 pelis de adultxs para ver con niñxs
¿Por qué durante la crianza nos tenemos que limitar a ver películas de dibujos? Sí, nos divertimos mucho con Pixar y Disney, pero echamos de menos ver nuestras propias películas. Hasta nos entra ansiedad cuando no se duermen y habíamos alquilado una para la noche y… ¿y por qué hay que esperar? ¿Por qué no podemos compartir eso en familia?




Este libro demuestra que ellas y ellos también saben disfrutar en nuestro mundo. Y que lo agradecen. Hemos probado montones de películas «de mayores» y hemos seleccionado 100 títulos que han funcionado. 100 oportunidades de disfrutar con tus hijas e hijos también a tu manera.
Al final, de lo que se trata es de ampliar las posibilidades. Que nos demos cuenta de que tener peques en casa no quiere decir que tengamos que vivir rodeados de globos y payasos. En casa hay peques, pero también hay mayores. Con las necesidades de cada edad. Lo que proponemos es no quedarnos siempre con el término medio, el manido término “familiar”, sino coger de aquí y de allá, también de los extremos, y enriquecer de verdad la vida en familia.
Lactancia














Este fue una experiencia personal tremenda.Yo ya había dejado de dar el pecho, después de cinco años amamantando a mi hija. Cuando Juan, el editor, me ofreció escribirlo, tuve que hacer un ejercicio de despersonalizar la lactancia. No quería que fuera un libro de mi historia personal, de mis convicciones. Entrevisté a unas 30 mamás y volví a sumergirme en el mundo de la teta.
Después de un trabajo tan intenso, como hacer un libro (también me pasa con las campañas de publicidad más o menos grandes) tengo que separarme un tiempo. No puedo leerlo. Me tiene agotada. Pero llegó el día: volví a cogerlo y lo leí con otros ojos. Jo, me encantó. Me di cuenta de que sí había conseguido hablar de la lactancia de todas. Pero al mismo tiempo veía mi propia experiencia. En cada página. Claro, porque no podía quedarse fuera. Y así, con este libro, cerré un ciclo.
El diario de mi bebé
El primer diario de bebé que no es nada moñas. Hacer este libro fue muy, muy, muy divertido. Y encima resultó ser un súper ventas. Es un álbum donde anotar y guardar todos los eventos importantes de sus primeros años de vida, para poder regalárselos en el futuro. ¿No es una idea genial, sobre todo, si no la hacemos nada moñas?
El diario de mi embarazo.
Después del éxito del Diario del bebé, no pudimos aguantarnos. El embarazo también es una época para recordar.
El bote de nocilla






Cristina Camarena me escribe de vez en cuando y me ofrece hacer cosas chulísimas. Me hacen falta esos mensajes. A veces me paso varios días redactando, por ejemplo, la memoria anual de una empresa de distribución de productos de alimentación. Y, la verdad, que te digan que si te atreves a escribir un cuento… es que me da la vida.
Y así fue como mi bote de Nocilla se coló en el primer Batiscafo de Kireei, una recopilación de cuentos de autorías diversas y con ilustraciones más diversas aún. Mi cuento lo ilustró Subi. Y quedó que a mí me parece una preciosidad, la verdad.
Tengo que reconocer que tuve mis momentos de inseguridad. Nunca había escrito un cuento y el síndrome de la impostora se puso en marcha a los tres segundos de haber dicho que sí, que lo hacía. Pero ya había dicho que sí. Y otra cosa que no me da bien es echarme patrás. Así que cogí carrerilla y me lancé de cabeza a la piscina de Nocilla. Y lo disfruté mucho. Yo creo que algún día repetiré. En serio. 😉
Me gustas tú
De hecho repetí. Había pasado el tiempo y Cristina seguía editando y editando. Paréntesis: Cristina es la mujer más activa que conozco. Gestiona montones de proyectos editoriales y de formación al mismo tiempo, con muchas personas diferentes, y los saca adelante todos. Me fascina.
Bueno, entonces me volvió a proponer hacer un cuento. Esta vez ilustrado por Laura Miyashiro. Tenía que ser un libro a partir de 3/4 años. Y elegimos el tema de la diversidad, de gustarse más allá de las diferencias o, mejor aún, de valorar esas diferencias.






El texto es muy breve, una línea o dos por cada escena. Mi objetivo fue que para las nenas o los nenes resultara súper fácil de entender. Pero al mismo tiempo jugar con guiños, con un humor sutil que lo hiciera también interesante para la persona adulta que se lo va a leer, o acompañar en su lectura.
Las ilustraciones de me gustaron mucho, mucho. Al poco de editar el libro nació mi sobrina Nora y le pedí a Laura una de ellas para hacerle una lámina para su habitación.
La sinopsis oficial del libro dice así: ¿Qué ocurre cuando te cruzas con alguien que te gusta? Estas parejas son la prueba de una gran verdad: la amistad está por encima de todo. La amistad es algo tan grande que las diferencias dejan de existir cuando la encuentras. Y entonces dices: no nos parecemos en nada, pero, ¿sabes qué?: me gustas tú.








